La historia de Ezequiel Macchi: un shaper formado en California

En abril de 2001, Ezequiel Macchi viajó a La Jolla, California, impulsado por su pasión por el mar y el deseo de aprender un oficio artesanal que uniera su amor por el surf con la creación de su herramienta más importante: la tabla. Allí conoció a Tim Bessell, reconocido shaper de San Diego que, desde principios de los años 70, había experimentado con todo tipo de diseños y se había ganado un lugar entre los más innovadores del mundo.

Durante más de tres años, Ezequiel trabajó en el shaping room de Bessell, absorbiendo conocimiento de primera mano. Tuvo la suerte de que su maestro, con décadas de experiencia, recibiera encargos de tablas de los estilos más diversos, lo que le permitió trabajar con una gran variedad de shapes y necesidades.

El taller de Tim era un punto de encuentro del surf de alto nivel, visitado por surfistas de renombre como Peter King, Luke Egan, Glen Winton, Brad Gerlach, Vetea David, David MacAulay, entre otros. Además, los diseños de Bessell fueron elegidos por leyendas del surf mundial como Tom Curren (triple campeón del mundo), Kelly Slater (11 veces campeón mundial) y Stephanie Gilmore (campeona mundial múltiple).

Sobre su visión, Bessell suele decir: “Las tablas no son perfectas, tal como nosotros. Cada una tiene su propia personalidad”. Y aunque trabajó con campeones del mundo, él mismo reconoce: “Tuve a campeones del mundo surfeando mis tablas y eso fue increíble, pero eso es solo para el ego. Lo importante es hacer el trabajo que uno ama”.

Esa filosofía marcó profundamente a Ezequiel, quien al regresar a Argentina comenzó fabricando tablas bajo la marca Bessell Surfboards, llevando la esencia californiana al surf local. Con el tiempo, decidió darle identidad propia a su trabajo, y así nació Macchi Surfboards: una marca que combina tradición artesanal, innovación y toda la experiencia adquirida junto a uno de los grandes maestros del shaping mundial.

Hoy, cada tabla Macchi es el reflejo de esa historia: una búsqueda constante de perfección, respeto por la cultura del surf y un legado que se mantiene vivo en cada ola.